28 de septiembre de 2011

Hablemos de Cirugía Estética (2): EL BOTOX

Como os decía, llega un momento en la vida de una mujer (y de un hombre, claro)... En el que adelgazar kilos no es suficiente, y se hace necesario Adelgazar Años.

Ya hemos comentado algunas de las cosas que NO se deben hacer. Es hora de hablar de otras que, por el contrario, son de gran ayuda a la hora de mejorar y rejuvenecer.

Una de ellas es, cuando la cosmética ya tiene poco que hacer, acudir a un cirujano plástico de confianza. Con titulación,  colegiado, y, si es posible, del que tengamos referencias personales de familiares o amigas que se hayan puesto en sus manos con éxito.

Hoy voy a hablaros sobre el BOTOX. No, no me voy a poner pesada con explicaciones científicas, para eso ya tenemos internet, donde hay información de especialistas más que suficiente.

Voy a contaros lo que sé, como paciente bien informada (hay que preguntar todas las dudas sin cortarse), y con mi experiencia de usuaria en la mano.

22 de septiembre de 2011

MATAR A LA MARUJA (3)

Os contaba, que, un par de semanas más tarde, muy probablemente cuando superó el shock de haber sido confundida con mi madre, mi amiga la de la boda, me llamó para pedirme que revisara su armario. Yo la quiero mucho y me alegré. Por fín me daba la oportunidad de ayudarla a desembarazarse de todo ese lastre en forma de prendas clásicas y pasadas de moda.



Tiene mucha ropa, principalmente porque lo guarda todo. Atesora, por ejemplo, una colección de jerseys de cachemir ingleses años 60, algunos heredados de su madre. Aunque quedarían deliciosamente inocentes en una chica de 20, harían parecer una apacible abuelita a la mismísima Demi Moore. Le dije que, para empezar a hablar, los rebozara en naftalina y los encerrase en un baúl bajo llave, tirándola por si acaso, a la espera de tiempos peores; es decir, para cuando cumpliera, mínimo, los 75. Muy bien dispuesta, los recogió todos y los amontonó sobre la cama, con la determinación de desterrar, con mi ayuda, todas aquellas prendas que tantos años le engordaban.





Pasamos entonces a abrir los armarios de manera formal: En el primero tenía una colgada de no menos 40 ó 50 camisas y blusas a cual más rancia, cuando no directamente cursi: Un botoncito por aquí, un cuello bobo por allá... Florecitas y Florezotas estampadas, colores teja, granate, mostaza... ¡¡Uuuuff!! Me lié a sacar perchas de manera frenética y echarlas sobre la cama,  a la voz de “Ésta fuera, ésta también, y ésta, y ésta…” Entonces sucedió: La Maruja despertó de repente, y  escuché su voz angustiada: “¡¡No, no, noooooo, es que todas esas me las acabo de comprarrrrr!!” (Oño, recién compradas y ya tan viejunas). Volví a colocar una tras otra las perchas en su sitio, decidiendo que la sesión de cambio de imagen había terminado antes de empezar. Y es que hay cosas que no tienen remedio.

31 de agosto de 2011

MATAR A LA MARUJA (2)

A propósito de ésto tengo una anécdota divertida, y, puedo prometer y prometo, absolutamente VERÍDICA. Una amiga tiene una Maruja Interior con un ego muy potente, una mandona que la tiene sometida. Ella es guapa y con una espléndida figura, pero tiene el don de elegir siempre lo más rancio en materia de ropa y complementos. Se fijaba mucho en mí, aunque no decía nada; me preguntaba de vez en cuando, y yo le daba algún consejo suelto: Exto sí, exto no. Mujer inteligente y observadora, decidió imitar mi estilo – no porque sea mío, sino porque es evidente que, a estos efectos, funciona muy bien - pero lo hacía a su aire, de manera que su Maruja, que es muy jartible, terminaba por ganar la batalla.

Para entender lo que voy a contar ahora, conviene advertir de que ella es solo tres años mayor que yo. Una vez fuimos juntas a una boda. Los estilismos elegidos respectivamente para la ocasión, eran los que siguen:

Marina se había hecho un traje a medida en Sybilla – tres pruebas y un montón de euros- del que me llevaba hablando dos meses. Era un vestido muy caro, y, desde luego, tan bonito per se, como inapropiado para ella. En cuanto la ví me eché, mentalmente, las manos a la cabeza. Clásico donde los haya, de gasa en un color verde esmeralda y con unos 30 volantes de más. Había pasado unas horas en la pelu, consiguiendo un peinado, que, seguramente a su madre le hubiera quedado genial. Se puso unos buenos joyones, y, para acabar de arreglarlo, tuvo la genial idea de colocarse encima una estolita de visón pastel, el color más viejuno para una prenda de piel. No sé cómo pudo suceder, aunque ella es experta, pero en esa ocasión se había lucido especialmente: Había conseguido ponerse al menos 15 años encima.


Yo, en cambio, decidí ir a la boda en el último momento, y había improvisado. Dos días antes me zambullí en el armario y me decidí por un smoking negro de crepe: Chaqueta de corte impecable, bien entallada, y pantalones pitillo. Unos peep toes con plataforma y taconazo, y una sencilla cartera de raso. El efecto muy elegante, pero quedaba algo soso, demasiado sobrio. Tenía guardados unos puños de zorro, tintado de color frambuesa. Se los apliqué, y me planté la larguísima bufanda a juego. El resultado, la preciosa piel del pobre animal sobre el negro del traje era bastante espectacular. No me hice moño ni nada parecido, sino que me apañé yo misma un semi recogido cuidadosamente despeinado, que sujeté detrás de la cabeza con dos horquillas negras de brillantes.



Smoking: PRADA. Cuello y Puños renard: Vintage. Cinturón: D&G



Una vez dentro de la iglesia, desde el banco de delante, un amigo suyo se volvió a saludarla. Yo, que no le conocía, simplemente sonreí por educación. Dos minutos más tarde, el caballero me mira a mí, la mira a ella, y le dice: “Qué guapa, es tu hija ¿verdad?”. La cara de mi amiga se convirtió en un poema; su sonrisa mudó en una mueca de estupor, pero la mía se quedó petrificada. Parezco bastante más joven que ella, pero no es para tanto. No es cierto que parezca mi madre. El problema surgió, deduje reflexionando más tarde, es que ese día su Maruja Interior estuvo especialmente dicharachera y convincente, así que la puso hecha un Ecce Homo. Calculando rápidamente, esos 15 años que se echó encima para la ocasión, añadidos a los 10 que yo suelo quitarme, debían otorgarnos una diferencia de esos 25 años y que hicieron al pollo en cuestión precipitarse de tan espantosa manera. Absolutamente devastada por la suposición del caballero, Marina acertó a mascullar con un hilo de voz: “No es mi hija, es una amiga”.
Yo creí morir. Ella creyó morir. El amigo quiso morir.
Hasta aquí la principal anécdota del caso. Un par de semanas más tarde, seguramente después de meditar sobre el luctuoso acontecimiento, me llamó para pedirme que revisara su armario...

29 de agosto de 2011

TIPS DE ESTILISMO: PROHIBIDO-PERMITIDO-ACONSEJADO

Bueno pues, para desengrasar un poco de tanta teoría y empezar a calentar motores, vamos a ver unos Tips de Estilismo. Prendas, complementos, etc. que... ¡NO! / BUEEEENO / ¡¡SÍIIII!!.

En el post de hoy, primero de esta serie, empezaremos por hablar de lo que ¡NO! debéis utilizar.

PROHIBIDO:



- Tops elásticos ajustados: Marcan rollos por todas partes, principalmente en la espalda, donde no nos miramos y todo el mundo los ve menos nosotras.
- Sujetadores sin cazuelas. No hay pecho, siendo madre y a partir de una edad, que resista los sujes flojos sin armazón. Ni siquiera el aro de toda la vida vale para levantar y separar. A pesar de que las fotos son de espléndidas modelos veinteañeras... Fijáos bien en la diferencia:

Sin Cazuelas



Con cazuelas


- Tangas: A no ser que tengas un culo espléndido, dejan todo lo que cuelga a la vista.
- Leggins con tacones, salvo que estés delgada, tengas mucho estilo, y las piernas largas.
- Print Animal en más de una prenda/ complemento. Hasta la estilosa Paris Hilton va hecha un Ecce Homo con ese salvaje batiburrillo que se ha marcado.


- Estampados grandes y coloridos. Son el pasaporte ideal para estar cursi y mayorota.
- Medias color carne. Sin comentarios.
- Escotes dejando ver el canalillo. Quedan bonitos solo cuando la piel es lisa y los senos turgentes.
- Gafas de sol o graduadas con monturas complicadas: Brillantes, dorados, colorines, etc.
- Bisutería grande y exagerada. Parecerás un árbol de la Navidad de hace 15 años.
- Fondo de maquillaje oscuro. Tener pinta de Sioux no favorece ni a los 20. Calcula ahora...
- Sombras de ojos azules, verdes... Jamás uses colores rosados o malvas: Hacen cara de enferma.
- Sombras nacaradas. Resaltan las arruguitas de los párpados y las patas de gallo.
- Lipsticks mates o de colores fuertes y oscuros: Adelgazan los labios que se afinan con la edad. Lo que nos faltaba pues.


- Pelo más largo de los hombros, si no eres alguien parecido a Cindy Crawford o Elle McPherson.
- Pelo cortito a lo chico, mucho peor si es con flequillito desfilado modelo Mª Teresa de la Vega. Casi ninguna somos Sharon Stone.
- Tintes de colores extravagantes o poco naturales: Caobas, rojos... Y, por supuesto nada de negro azabache ni rubio platino: El primero, endurece las facciones y remarca defectos; el segundo, borra los rasgos.


Sigue mis consejos a no ser que tu look ideal sea algo similar a ésto, que aglutina ella solita casi todo lo prohibido...



... O a ésto, que, aún siendo una mujer guapa, con ese maquillaje, el peinado, esos pendientes, y semejante blusita estampada, es... Marujón, Marujón:



Si tu idea de atractivo y belleza madura se parece a las dos fotos de arriba..
... Mejor no sigas leyendo.
Porque, a mí, hablando de Rubias Cincuentonas... Lo que me gusta es algo parecido a ésto:





Mi humilde opinión personal es que debemos intentar acercarnos, cada una dentro de sus posibilidades físicas, a Michelle Pfeiffer, alejándonos como alma que lleva el diablo de los estilismos marcadamente Marujiles de Rosa Benito y Lydia Lozano.

PERO ME GUSTARÍA SABER...

... QUÉ OPINÁIS VOSOTRAS????

27 de agosto de 2011

MATAR A LA MARUJA

Es más que probable que dentro de tí se encuentre una Maruja escondida. En realidad casi todas las mujeres de nuestra generación, cosechas de los 50 y 60, llevamos una dentro. Es natural; es la misma que habitaba en nuestras madres cuando maduraron; y como es recidivante e intemporal, un clásico renovado, es la que llevarán con ellas así pasen 20 años, las jovencitas actuales, que encontrarán tan cool ponerse muchas de las cosas que hoy son tendencia, y que estarán totalmente pasadas de moda. Tienes por delante una importante tarea: Dar con ella, mirarla de frente y a los ojos; aniquilarla, neutralizando el pernicioso efecto que tiene sobre tí. Acaba con tu Maruja Interior sin remordimientos ni pena; su compañía no hará sino estorbarte y dificultarte el delicado proceso de adelgazamiento cronológico en que estás inmersa
Localízala, está ahí agazapada esperando el momento de aconsejarte según su rancio estilo. Aunque estás tan acostumbrada a convivir con ella que casi ni la distingues, si la buscas con empeño y algo de ayuda la encontrarás.


LISA KUDROW PERDIÓ LA BATALLA
... AUNQUE NUNCA ES TARDE PARA RECTIFICAR

Y, en este caso, la intérprete de Friends nos lo pone fácil. Aunque con empeño todo es posible, aquí lo complicado es empeorar su aspecto: Esa cara de mala leche (no me extraña), esas greñas, y... Oh Dios, esa papada. 


Desengáñate. Los hombres, en general, se sienten atraídos por mujeres jóvenes. Las maduras, o nos esforzamos a lo bestia (a veces ni así), o cero oportunidades. Tanto si tienes pareja como si está  en búsqueda y captura aún sin saberlo, Maruja es tu peor enemiga, hay que exterminarla como sea.


Hay varias cosas que pueden, para empezar, facilitarte la tarea. Por ejemplo, si tienes hijas de entre 25 y treinta y tantos, aunque a veces te sobrecritican, ellas serán tus mejores rastreadoras. Pídeles ayuda, si se lo enfocas bien, quizá te sorprendas de lo colaboradoras que pueden llegar a ser. Dales pistas y te ayudarán a descubrirla. Ellas están siempre a la moda. Leen revistas, bucean en los blogs de moda de Internet, se saben lo último en tendencias. Fíjate en cómo se visten y utiliza lo que te sirva y pueda adaptarse a tu edad. Hay muchas cosas que puedes copiarles aunque necesitarás todo tu buen criterio para no pasarte de vueltas y disfrazarte; recuerda desechar lo que, según tu personalidad y tu figura quedaría totalmente impropio. Pídeles consejo, ve de compras con ellas. Cópiales esos foulards, y cómo se los ponen, con tanta gracia. Mírate su armario: Qué tipo de calzado usan, los colores, un vestido con una manga original, sus bolsos, sus collares, cinturones… Utiliza tu autocrítica, analiza con esa cabecita bien fría, y ahí encontrarás muchas ideas para renovarte.

De la Teoría a la Práctica:
Ahora os pongo unos ejemplos de prendas que podríamos encontrar en el armario de nuestras hijas, con algún consejo sobre ellas. Son modelos de la nueva colección de ZARA:

Un básico que puedes usar tranquilamente con unos buenos taconazos. Como el pantalón es muy ancho, únicamente lo desaconsejaría si no eres alta o si tienes algunos kilillos de más..


Un estilo totalmente distinto. Puedes llevarlo, pero si tu hija lo lleva así, tú debes adaptarlo a tu edad: Ponte unas medias negras bien tupidas y cambia los botines por unas bailarinas. Te quedará genial.


Pero NO TODO VALE: por último un ejemplo de lo que podrías encontrar y NO debes ponerte:


¿Os parece que está bastante claro?....


... CONTINUARÁ.

20 de agosto de 2011

¿FRIVOLIDAD?

¿Sabéis que la apariencia física es tan importante que no solo influye en materia de seducción?. Así es. Estudios científicos avalan que las personas atractivas tienen más probabilidades de ser absueltas en un juicio, en iguales condiciones, que las poco agraciadas. Concluyen también, que las que tienen mejor aspecto físico, da igual hombres que mujeres, consiguen más fácilmente un puesto de trabajo en las entrevistas. Inconscientemente todos tendemos a elegir a las personas que más nos gustan para rodearnos de ellas.

Por eso considero que cuidarse, preocuparse por mantenerse atractiva ... No es un asunto frívolo en absoluto, sino, bien al contrario, muy trascendente. Todas nuestras relaciones con las personas que nos rodean, las familiares, de amistad, de trabajo, sociales, y no digamos con el sexo opuesto, marcan nuestro nivel de satisfacción con la vida, y, por lo tanto, nos quitan o aportan felicidad.

Es injusto, pero es lo que hay, y no queda otra que asumirlo. Si conseguimos ser más atractivas, incluso más sexies, conseguiremos con ello mejorar la confianza y la autoestima, y unas relaciones más gratificantes en todos los estamentos de nuestra vida.


Hasta en el mundo virtual es así. Comprobado que, incluso en redes sociales como twitter, una red seria enfocada principalmente a la información y la cultura, a los negocios, a los contactos sociales sin sexo por medio, las mujeres que ponen fotos donde aparecen guapas y deseables, tienen un número mucho más elevado (y devoto) de seguidores. Las hay incluso, que, jóvenes y guapas aunque descerebradas, son adoradas por cientos de fans entre los que se cuentan periodistas y empresarios supuestamente inteligentes. En los hombres la atracción sexual está siempre presente y les condiciona siempre, aunque no toque, a la hora de interactuar con mujeres en cualquier actividad. He comprobado que no poner foto o poner una, digamos, neutra, consigue resultados muy pobres a la hora de obtener personas que se interesen por tí.

Un ejemplo paradigmático de lo que una persona atractiva puede conseguir con su imagen, es César Cabo. Muy comprensible, comprueben ustedes mismas:








Un controlador aéreo, que, además de inteligente, es guapo, guapérrimo, un sueño de hombre. Surgió de la nada, por primera vez en televisión, como portavoz sindical de este colectivo, a raiz de la huelga salvaje de diciembre de 2010, hace solo unos meses. Hablaba, con toda la seriedad que requería la situación, de los motivos que les impulsaban a dejar en tierra a millones de pasajeros. Pero es tan brutalmente atractivo, que, con unas pocas apariciones públicas, se convirtió en uno de los hombres más conocidos/deseados del país. De ahí a salir en multitud de entrevistas en periódicos y televisión, en revistas como Vanity Fair, a tener hasta una entrada en Wikipedia... Es un fenómeno mediático, su popularidad es inaudita. Como si fuera un actor o cantante famoso, tiene miles de fans que lo adoran.


Por supuesto que debe ser un profesional muy válido, pero... Es que, cuando aparecía con uno o dos compañeros más, seguramente tan válidos como él... Era  él quien llenaba la pantalla. Los otros eran hombres de aspecto vulgar, transparentes, de los que, en cambio, nadie se acuerda.


Su objetivo no era otro (creo) que reivindicar mejores condiciones laborales para sí y sus colegas, y justificar los tremendos perjuicios que habían causado con su actitud a compañías aéreas y a cientos de miles de pasajeros. Y habla, se explica muy bien, pero fue debido a su carisma y a su físico por lo que su mensaje se extendió como la pólvora, y lo de su imagen es asombroso, más allá de lo importante que fuese lo que tuviera que decir. César, sin pretenderlo, solo dejándose ver en su trabajo, se ha convertido en un ídolo de masas.


Ahora ha dejado su puesto como portavoz, y, aún así, tiene varias ofertas de trabajo en distintos medios. Su tirón es fortísimo, desproporcionado para tratarse de un profesional que solo hablaba de su sector. Y ésto ocurre sola y exclusivamente por ser una belleza de hombre.

21 de junio de 2011

Hablemos de Cirugía Estética

Si, la tan criticada por muchos, cirugía rejuvenecedora, que no es una especialidad en sí misma, sino una rama de la Cirugía Plástica y Reparadora que es la verdadera especialidad médica.

Más criticada que alabada, es, sin embargo, una ayuda inestimable a la hora de Adelgazar Años. Siento deciros que me declaro partidaria acérrima de de dicha cirugía, entendida ésta como la que es practicada en un centro cualificado y por un cirujano especialista. Un profesional bien formado, que evita los estirones y con ello, el indeseado aspecto antinatural, y el efecto "cara de susto".

La estética es aquélla que embellece sin aspavientos. La que todas tememos, la cirugía antiestética es otra cosa: Es la que se nota a la legua. La que te convierte en esa persona de quien la gente dice. "Está operadíiiisima", cuando la realidad es que alguien está bien o mal operado, o no está operado en absoluto.

Igual que ocurre con las embarazadas, que, estando de poco tiempo no se les nota aunque igualmente lo están, a nuestro alrededor circulan gran cantidad de mujeres que han pasado por quirófano y que no llaman nuestra atención salvo para hacernos pensar: "Qué bien se mantiene/Qué guapa está/Qué habrá hecho para estar tan estupenda, si debe tener ya..."

Son las que han tenido el suficiente buen sentido como para informarse y buscar el profesional adecuado, dejarse aconsejar por él, y no exigirle imposibles que solo pueden traer malas consecuencias estéticas. 

9 de mayo de 2011

SER JOVEN ES COMO SER RICA DE FAMILIA

Así es: Una condición con la que se nace, y, como el dinero que se hereda, algo que te ha sido concedido sin tener que ganarlo con tu esfuerzo, y que, por tanto, no se valora hasta que se pierde.



Cuando nacemos se nos entrega el maravilloso regalo de un cuerpo nuevo, sin estrenar. Hasta el momento de la madurez no hará sino crecer y mejorar, siempre a nuestro favor; durante ese tiempo felizmente inconsciente que es  la juventud, nada tienes que hacer para mantener un pelo espeso y  brillante, una piel tersa y luminosa,  un trasero duro, unos senos turgentes…

Es curioso que es así como sucede: Cuando disfrutamos de la firmeza de un cuerpo joven, ese cuerpo regalado, no somos conscientes de ello. Yo me dí cuenta de que había tenido el trasero duro y bien arriba cuando se me empezó a caer. Un mañana, al ponerme crema después de la ducha, me sorprendí mirando con curiosidad la incipiente flaccidez de mis nalgas y pensando: “Huy… ¿Y essssssssstoooooo????? Esto no estaba tan abajo antes ¿Qué está pasando???…”

Y es que no conozco a nadie que, en su esplendor físico, se mire al espejo por las mañanas y se diga: “Qué maravilla, qué piel más tersa, ni rastro de patas de gallo. ¿Rictus? Vamos que ni un poquito, las comisuras de la boca perfectas, sin una sombra. Y… ¡Vaya cinturita! La misma talla que a los quince años… ¡Y ya tengo veinte!.
Desafortunadamente llega un momento en el que todo ese esplendor empieza a declinar y te pide a gritos un esfuerzo importante para, al menos y hasta un cierto límite, mantenerse dignamente hasta el momento del verdadero e inevitable declive.

Un  buen día descubres, tempranamente si la lucidez te da para eso (y más te vale), los primeros signos de deterioro físico. Mejor así, cualquier problema tiene más fácil solución cuanto antes te pones a ello. La juventud es bastante traidora; se va alejando sin avisar, insidiosamente, dando paso a una incipiente madurez. Y esta madurez recién estrenada, será más o menos afortunada y exitosa según tú, y solo tú, la trabajes. No te acobardes; acostumbrada como estabas a ser joven sin ningún esfuerzo, debes darte cuenta de que, a partir de ahora, un aspecto fulgurante ya no es gratis total sino que tienes que empeñar en ello sangre, sudor, lágrimas, y… Algún dinero, claro está.
 
¿Ves? Igual, exactamente igual que aquella casa de campo preciosa que te dejó el abuelo hace muchos años. La recibiste en perfecto estado: Recién pintada, los suelos pulidos; tapicerías y cortinas de colores brillantes, los muebles lustrosos… Hasta ahora fue suficiente ventilarla y hacer  la limpieza diaria, pero… Ya no. Aparecen los primeros desconchones en las paredes, los sofás se han rozado con el uso, ese grifo gotea… Ha llegado el momento de ponerse manos a la obra y empezar  con la restauración antes de que el edificio empiece a desplomarse sobre nosotros.

3 de mayo de 2011

ADELGAZAR 10 AÑOS


Estudiando mi figura en el reflejo, recitaba la letanía de todos los años: “Tendría que adelgazar... Tendría que adelgazar”...
… Y de pronto lo comprendí espantada: ¡TENDRÍA QUE ADELGAZAR 10 AÑOS!.


Consecuentemente, y en el mismo acto, se me cayeron los palos del sombrajo; quiero decir todos los palos del sombrajo porque, ¿Cómo narices se hace eso?.  Llegados aquí, que no cunda el pánico. Después de un tiempo de analizarme, observando e investigando... Tengo la respuesta.
Reconozco que la cuestión, planteada de sopetón como me vino, así, sin anestesia, resulta pavorosa. Mis teorías al respecto os demostrarán (o, al menos, eso espero), que, aún siendo inquietante, para qué negarlo, el problema tiene solución; solo hay que encontrarla, igual que muchas mujeres  lo hicieron antes: Únicamente hay que cambiar el chip, diseñar la estrategia, y ponerse al trabajo.

Veamos. De pronto, un día cualquiera empiezas a verte rara con ropa que habitualmente te favorecía. Te parece que llevas el pelo demasiado largo, y la falda demasiado corta.

Te miras en el espejo. Si te analizas bien, notas pequeños signos que hace un tiempo no estaban ahí: Pueden ser arrugas en la frente, los labios más finos, el rictus más marcado, los párpados algo caídos, unas manchas en el escote, la cintura un poco más ancha... O todo a la vez. Es un conjunto de cambios casi imperceptibles que hacen que toda tu apariencia se vea menos joven, más madura. Inútil ignorarlos, porque si no rectificas trayectoria, solo conseguirás ir poco adecuada, y, con el tiempo, tener una pinta algo patética.

Tampoco sirve lo contrario: Es decir, decidir que vas a envejecer con resignación y dignidad, virar hacia el clasicismo, y convertirte en una rancia; en una vieja prematura.

¿Qué podemos hacer? Os enumero algunos de los aspectos más importantes a tener en cuenta:

- El Peso: Sí, soy muy insistente con ésto, pero es que mantenerse esbelta es un Super-Mega-Plus pasados los 40. Unos kilos de más en una jovencita pueden resultar graciosos y hasta sexies. En una mujer madura no tienen pizca de gracia y pueden ser el Remedio Anti Lujuria, y solo nos falta eso, con lo difícil que es competir, no digo con las de veintitantos, sino con las treintañeras.

El sobrepeso te impedirá ponerte cantidad de prendas favorecedoras que pueden quitarte años, como por ejemplo, los tejanos.

- El Cabello: Atención. Es lo que enmarca la cara. El complemento más decisivo para estar guapa (o NO). El más importante. Y... Hay cortes, colores y peinados de vieja. Sí, los hay. No tenéis más que observar las dos fotos de Jane Fonda ahí arriba. En la segunda tiene varios años más y parece su hermana pequeña...

- El Maquillaje: Ahora menos es más, pero sin quedarse corta. El exceso avejenta, la cara lavada no se aguanta a ciertas edades. No creáis que ir a pelo queda natural. La piel ya no está tan resplandeciente ni tan uniforme. Hay que matizar, iluminar, resaltar. Aprendamos el maquillaje trabajado con efecto natural.

- El Escote: Evitad mostrarlo demasiado salvo que lo tengáis terso y libre de manchas. Si lo hacéis, que sea sin llegar a enseñar el nacimiento del pecho. Como tantas otras cosas que nos favorecían hace unos años, ahora, ese exceso nos queda vulgar.

- Los Complementos: También aquí menos es más. Hay que adaptarlos a cada una, pero, en general, los cinturones anchos y ajustados nos hacen cintura de obispo, cuando antes nos la hacían de avispa. Los pendientes grandes son peligrosísimos. Pueden darnos un aspecto de abuela quincallera. Las gafas, tanto las de sol como las de cerca, cuanto más sencillas, mejor. Las aderezadas con dorados, brillantes, etc., nos acercan a las viejas millonarias americanas de Miami. Mejor NO. Los zapatos, siguiendo las tendencias de moda sin exagerar. En general, hay que actualizarlos, tirando a la basura todos los complementos que guardamos hace años. El Vintage es genial para las jovencitas. A nosotras, salvo excepciones, nos hace decadentes.

24 de abril de 2011

LA REVELACIÓN

Haciendo un esforzado ejercicio de autocrítica ante el espejo, descubrí aterrorizada el problema: Me había hecho mayor. La cuestión ya no era solamente unos cuantos kilos de más en formato primaveral como habitualmente; era mucho peor. Aquel conjunto ajustado de color rosa, comprado solo dos años antes, quedaba completamente fuera de lugar, casi ridículo, sobre mi cuerpo. Me sentí disfrazada.
Hacerse mayor, ser una mujer madura y no joven, sucede como tantas cosas en la vida: PRIMERO GRADUALMENTE, Y LUEGO DE REPENTE. Y además ocurre de modo sibilino: Eres joven, todavía pareces joven, ya no pareces tan joven y... ¡ZAS!, eres una Mujer Madura, paso previo a convertirte en una vetusta cacatúa si no pones remedio con urgencia.


Aquel momentazo significó un punto de inflexión en mi vida adulta: fue en aquel preciso instante de aquella dichosa primavera, yo en mis cuarenta y pocos, mirándome aturdida en el espejo de cuerpo entero con aquel, tan estrecho como tragicómico conjuntito de algodón…

... Sintiéndome fatal de pronto, cuando tuve LA REVELACIÓN.