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21 de febrero de 2012

PREMIOS GOYA 2012 A LAS MÁS MARUJAS

Ya sabemos que hay mujeres que saben Adelgazar 10 Años y otras que saben engordarlos como nadie. Son esas que tienen una Maruja Interior potente, incansable, recalcitrante. He visto en varias webs y blogs selecciones de mejor y peor vestidas. Yo voy a conceder, independientemente de su edad, mis particulares...

 Premios Goya a las Más Marujas

Ha habido en esta edición una competencia feroz, incluso desleal, entre unas cuantas damas, para ver cual de todas era capaz de perpetrar el estilismo más rancio, más cursi y desfavorecedor.

Sabíamos de la afición de Victoria Abril a dejarse vestir por sus enemigos, pero aquí se ha superado a sí misma. Además de unos retoques faciales poco acertados que le confieren un aspecto de Heidi clónica, ese traje de estilo griego versión futurista, de cintura ajustada y corte pegado al cuerpo, la hace parecer una vestal pasadita de años y entradita en carnes. El pelo, de pretendida estética boho chic -en realidad un alegre despeinado post siesta-, tampoco ayuda.  

No constan los motivos del desastre



Esta señorita, de cuyo nombre no puedo  acordarme (o es que no la reconozco), combina un peinado adecuadísimo para verbena de pueblo, con una túnica también grecorromana, que se traduce en cómo eludir la Cintura de Avispa y conseguirse una Cintura de Obispo. Un vestido malapata que sentaría mal a la mismísima Elle Mc Pherson. Qué desparpajo el de algunas.

24 de abril de 2011

LA REVELACIÓN

Haciendo un esforzado ejercicio de autocrítica ante el espejo, descubrí aterrorizada el problema: Me había hecho mayor. La cuestión ya no era solamente unos cuantos kilos de más en formato primaveral como habitualmente; era mucho peor. Aquel conjunto ajustado de color rosa, comprado solo dos años antes, quedaba completamente fuera de lugar, casi ridículo, sobre mi cuerpo. Me sentí disfrazada.
Hacerse mayor, ser una mujer madura y no joven, sucede como tantas cosas en la vida: PRIMERO GRADUALMENTE, Y LUEGO DE REPENTE. Y además ocurre de modo sibilino: Eres joven, todavía pareces joven, ya no pareces tan joven y... ¡ZAS!, eres una Mujer Madura, paso previo a convertirte en una vetusta cacatúa si no pones remedio con urgencia.


Aquel momentazo significó un punto de inflexión en mi vida adulta: fue en aquel preciso instante de aquella dichosa primavera, yo en mis cuarenta y pocos, mirándome aturdida en el espejo de cuerpo entero con aquel, tan estrecho como tragicómico conjuntito de algodón…

... Sintiéndome fatal de pronto, cuando tuve LA REVELACIÓN.