Permitidme un poco de historia, en forma de pequeño homenaje a un hombre que ha sido el gran precursor, el pionero de la alta peluquería en España, junto con su hermano Enrique: El gran maestro Luis Llongueras, un hombre sabio, el introductor de la filosofía y las técnicas modernas en este país. Él fue quien me dijo, hace muchos, años en Barcelona: "Tienes que adaptar el corte y el peinado a tu pelo, no al revés. No se puede ser esclava de la propia imagen". Y me enseñó a hacerlo. Le encantaba el corte de pelo de media melena, y me enseñó a elegir el mejor para mí, los productos más adecuados; a lavarme y secarme en casa, a peinarme con los dedos... Consiguiendo estar muy presentable sin ir a la pelu cada dos por tres, como era obligatorio antes. La forma cómo te peinas me ha parecido siempre importantísima para dar buena imagen y potenciar el atractivo; más aún que ir maquillada o llevar un escotazo. Siempre me he ocupado mucho de mi peinado. El genio cambió mi vida en este sentido, y yo se lo agradezco, porque me la hizo mucho más cómoda.
LLongueras fue un innovador. Un visionario mago del marketing, que elevó la simple peluquería de toda la vida al rango de estilismo. En sus centros, ya en los años 70, cuando todas iban con los rulos, el secador de casco y el pelo repollo, él introdujo el brushing... En un país en el que muy pocos sabían contar hasta 10 en inglés. Sus peluqueras se llamaban estilistas. Los lavaderos de cabeza se llamaban cabess. Depilarse el bigote era hacerse el labio superior, y tintarse era hacerse el color. La cuestión era poner glamour en algo, que, hasta ese momento no tenía ninguno. Entrar en uno de sus salones era vivir una experiencia de lujo y refinamiento nunca antes vistos, en un espacio donde se cuida al máximo el mínimo detalle, y donde, al llegar, la recepcionista, que no te había visto en toda su vida, te preguntaba con toda la delicadeza: "¿Me recuerda su nombre?". A partir de ese momento, tu apellido corría silencioso y como un reguero de pólvora entre la legión de empleadas, y eras ya, durante toda tu visita, "La Señora González, o Martínez, o García". La persona más importante del lugar.
A partir de las enseñanzas de Llongueras, que tan bien me han ido, tengo que aconsejaros cortes de pelo cómodos, naturales, que rejuvenezcan, y que vayan con vuestras edades. Ahí es nada. En este segundo post de la serie, vamos a ver cortes de pelo y peinados para más de 40 años... Y para más de 50 años también. Después de los de pelo corto, vamos ahora con la media melena, es decir, la longitud que va desde debajo de la mandíbula, hasta los hombros.
Sandra Bullock con un corte Bob en versión larga, tocando los hombros. Fijáos en que, si tenéis
la cara gordita o el óvalo redondo, os sentará mucho mejor el pelo más hueco,
con más movimiento, y las mechas laterales desfiladas.