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21 de marzo de 2012

COSMÉTICA DE LA FIGURA: ELIGIENDO LENCERÍA QUE TE AYUDA

La ropa interior tiene la capacidad de mejorar o empeorar la silueta. Tengo muchas amigas que no le prestan gran atención, de forma que llevan el pecho casi a la altura del ombligo. ¿Qué ocurre? pues que además de avejentar, el efecto óptico consigue que parezca que tienen el talle corto y la cintura bajo las axilas. Un desastre a efectos estéticos y de rejuvenecimiento, que es en lo que estamos.

En cambio, si la eliges bien, conseguirás el efecto contrario: Alargar el talle y parecer más esbelta; también tener una figura mucho más joven, al menos a simple vista. 


Mi lencería preferida es la de Intimissimi. No, NO ES UN POST PATROCINADO. Es que soy fan absoluta de la marca. Es cierto que hay bastantes en el mercado, con sujetadores y braguitas que sientan muy bien. Pero, después de probar muchas, tengo que admitir que, en relación precio - calidad - diseño, ésta es, para mí, la que se lleva la palma.
Desde luego no he encontrado, por un precio medio de 25/30 euros el suje, y 9/15 euros la braguita (aprox), nada que siente mejor. El patronaje es excelente, y, eligiendo bien el modelo que mejor se adapte a tu tipo de cuerpo, encontrarás unas prendas super favorecedoras.

El Push Up básico, especialista en pecho caído
Se presenta en muchos colores y tejidos. Separa y levanta

21 de febrero de 2012

PREMIOS GOYA 2012 A LAS MÁS MARUJAS

Ya sabemos que hay mujeres que saben Adelgazar 10 Años y otras que saben engordarlos como nadie. Son esas que tienen una Maruja Interior potente, incansable, recalcitrante. He visto en varias webs y blogs selecciones de mejor y peor vestidas. Yo voy a conceder, independientemente de su edad, mis particulares...

 Premios Goya a las Más Marujas

Ha habido en esta edición una competencia feroz, incluso desleal, entre unas cuantas damas, para ver cual de todas era capaz de perpetrar el estilismo más rancio, más cursi y desfavorecedor.

Sabíamos de la afición de Victoria Abril a dejarse vestir por sus enemigos, pero aquí se ha superado a sí misma. Además de unos retoques faciales poco acertados que le confieren un aspecto de Heidi clónica, ese traje de estilo griego versión futurista, de cintura ajustada y corte pegado al cuerpo, la hace parecer una vestal pasadita de años y entradita en carnes. El pelo, de pretendida estética boho chic -en realidad un alegre despeinado post siesta-, tampoco ayuda.  

No constan los motivos del desastre



Esta señorita, de cuyo nombre no puedo  acordarme (o es que no la reconozco), combina un peinado adecuadísimo para verbena de pueblo, con una túnica también grecorromana, que se traduce en cómo eludir la Cintura de Avispa y conseguirse una Cintura de Obispo. Un vestido malapata que sentaría mal a la mismísima Elle Mc Pherson. Qué desparpajo el de algunas.

24 de octubre de 2011

MATAR A LA MARUJA (4)

Sigamos. Reconocerás a tu Maruja Interior por muchos signos: Es la que te aconseja comprarte esos zapatitos negros, o quizá marrones de salón con medio tacón, tan cómodos. Esos que, cuando te los pones con una falda tubo, te hacen parecer una monja seglar. Ella y solo ella es la que te tienta a ponerte aquel conjuntito bisutero tan llamativo de pendientes, collar y pulsera que compraste hace 15 años. La que se interpone entre tú y tu armario y te impide tirar todas esas blusitas tan monas y tan absolutamente pasadas.






Siempre al acecho, te aconseja ponerte una camiseta corta y ceñida con unos leggins de print leopardo, tacones incluidos que queda tal que así, o, por el contrario, puede darle por coleccionar para tí clásicos pantalones de pinzas y trajes de chaqueta grises, sin sustancia. Es mala, malísima, y te sopla al oído en la pelu que te hagas más mechas rubias; que te aclares el pelo más y más hasta conseguir ese color que se iguala con tu piel y desdibuja tus facciones, haciéndolas invisibles al ojo humano. He leído por ahí "Ahora las mujeres no envejecen, se hacen rubias"... Qué buena frase.




Por poner un ejemplo de alguien conocido, se me ocurre citar a Mila Ximénez de Cisneros. Esta señora, ex mujer de Manolo Santana y actualmente exitosa tertuliana en Tele 5, tiene una Maruja Interior fuerte y mandona, que la obliga a utilizar unos estilismos de Baby-Doll trasnochada, completamente absurdos y fuera de toda razón. Con exhibición de blusitas de cuello bobo combinadas con faldas de vuelo por encima de la rodilla, consigue parecer una muñeca gigante y aviejada.

22 de octubre de 2011

TIPS DE ESTILISMO (2) : PROHIBIDO-PERMITIDO-ACONSEJADO

Vamos a seguir con recomendaciones. Después del primero de la serie que va de prohibiciones, ahora, Tips de Estilismo positivos.

En el post de hoy, segundo de esta serie... Cosas que ¡SÍ! debemos, podemos, y queremos utilizar.

ACONSEJADO:

Como base y punto de partida: LA SENCILLEZ AL PODER.

- Apuesta por JUBILAR LOS LOOKS RECARGADOS, complicados, y llenos de artificio, ANTES DE QUE ELLOS TE JUBILEN A TÍ.

- Busca prendas sencillas pero de buen corte, adornadas con interesantes complementos, mejor de calidad, y algunas pinceladas de sofisticación y glamour:

Unas cuantas pulseras de plata, un foulard colocado con gracia, un cinturón de print animal, un sombrero panamá o borsalino, un fantástico bolso, un anillo enorme, un broche vintage... Son pequeños grandes detalles que pueden cambiar tu aspecto y convertirlo en algo diferente y original.


Un Superpañuelo, el Carre de Hermès

Éste con la imagen del mítico Kelly




Pulseras mexicanas de plata


Foulard estampado de viscosa




Foulards de gasa y encaje



22 de septiembre de 2011

MATAR A LA MARUJA (3)

Os contaba, que, un par de semanas más tarde, muy probablemente cuando superó el shock de haber sido confundida con mi madre, mi amiga la de la boda, me llamó para pedirme que revisara su armario. Yo la quiero mucho y me alegré. Por fín me daba la oportunidad de ayudarla a desembarazarse de todo ese lastre en forma de prendas clásicas y pasadas de moda.



Tiene mucha ropa, principalmente porque lo guarda todo. Atesora, por ejemplo, una colección de jerseys de cachemir ingleses años 60, algunos heredados de su madre. Aunque quedarían deliciosamente inocentes en una chica de 20, harían parecer una apacible abuelita a la mismísima Demi Moore. Le dije que, para empezar a hablar, los rebozara en naftalina y los encerrase en un baúl bajo llave, tirándola por si acaso, a la espera de tiempos peores; es decir, para cuando cumpliera, mínimo, los 75. Muy bien dispuesta, los recogió todos y los amontonó sobre la cama, con la determinación de desterrar, con mi ayuda, todas aquellas prendas que tantos años le engordaban.





Pasamos entonces a abrir los armarios de manera formal: En el primero tenía una colgada de no menos 40 ó 50 camisas y blusas a cual más rancia, cuando no directamente cursi: Un botoncito por aquí, un cuello bobo por allá... Florecitas y Florezotas estampadas, colores teja, granate, mostaza... ¡¡Uuuuff!! Me lié a sacar perchas de manera frenética y echarlas sobre la cama,  a la voz de “Ésta fuera, ésta también, y ésta, y ésta…” Entonces sucedió: La Maruja despertó de repente, y  escuché su voz angustiada: “¡¡No, no, noooooo, es que todas esas me las acabo de comprarrrrr!!” (Oño, recién compradas y ya tan viejunas). Volví a colocar una tras otra las perchas en su sitio, decidiendo que la sesión de cambio de imagen había terminado antes de empezar. Y es que hay cosas que no tienen remedio.

31 de agosto de 2011

MATAR A LA MARUJA (2)

A propósito de ésto tengo una anécdota divertida, y, puedo prometer y prometo, absolutamente VERÍDICA. Una amiga tiene una Maruja Interior con un ego muy potente, una mandona que la tiene sometida. Ella es guapa y con una espléndida figura, pero tiene el don de elegir siempre lo más rancio en materia de ropa y complementos. Se fijaba mucho en mí, aunque no decía nada; me preguntaba de vez en cuando, y yo le daba algún consejo suelto: Exto sí, exto no. Mujer inteligente y observadora, decidió imitar mi estilo – no porque sea mío, sino porque es evidente que, a estos efectos, funciona muy bien - pero lo hacía a su aire, de manera que su Maruja, que es muy jartible, terminaba por ganar la batalla.

Para entender lo que voy a contar ahora, conviene advertir de que ella es solo tres años mayor que yo. Una vez fuimos juntas a una boda. Los estilismos elegidos respectivamente para la ocasión, eran los que siguen:

Marina se había hecho un traje a medida en Sybilla – tres pruebas y un montón de euros- del que me llevaba hablando dos meses. Era un vestido muy caro, y, desde luego, tan bonito per se, como inapropiado para ella. En cuanto la ví me eché, mentalmente, las manos a la cabeza. Clásico donde los haya, de gasa en un color verde esmeralda y con unos 30 volantes de más. Había pasado unas horas en la pelu, consiguiendo un peinado, que, seguramente a su madre le hubiera quedado genial. Se puso unos buenos joyones, y, para acabar de arreglarlo, tuvo la genial idea de colocarse encima una estolita de visón pastel, el color más viejuno para una prenda de piel. No sé cómo pudo suceder, aunque ella es experta, pero en esa ocasión se había lucido especialmente: Había conseguido ponerse al menos 15 años encima.


Yo, en cambio, decidí ir a la boda en el último momento, y había improvisado. Dos días antes me zambullí en el armario y me decidí por un smoking negro de crepe: Chaqueta de corte impecable, bien entallada, y pantalones pitillo. Unos peep toes con plataforma y taconazo, y una sencilla cartera de raso. El efecto muy elegante, pero quedaba algo soso, demasiado sobrio. Tenía guardados unos puños de zorro, tintado de color frambuesa. Se los apliqué, y me planté la larguísima bufanda a juego. El resultado, la preciosa piel del pobre animal sobre el negro del traje era bastante espectacular. No me hice moño ni nada parecido, sino que me apañé yo misma un semi recogido cuidadosamente despeinado, que sujeté detrás de la cabeza con dos horquillas negras de brillantes.



Smoking: PRADA. Cuello y Puños renard: Vintage. Cinturón: D&G



Una vez dentro de la iglesia, desde el banco de delante, un amigo suyo se volvió a saludarla. Yo, que no le conocía, simplemente sonreí por educación. Dos minutos más tarde, el caballero me mira a mí, la mira a ella, y le dice: “Qué guapa, es tu hija ¿verdad?”. La cara de mi amiga se convirtió en un poema; su sonrisa mudó en una mueca de estupor, pero la mía se quedó petrificada. Parezco bastante más joven que ella, pero no es para tanto. No es cierto que parezca mi madre. El problema surgió, deduje reflexionando más tarde, es que ese día su Maruja Interior estuvo especialmente dicharachera y convincente, así que la puso hecha un Ecce Homo. Calculando rápidamente, esos 15 años que se echó encima para la ocasión, añadidos a los 10 que yo suelo quitarme, debían otorgarnos una diferencia de esos 25 años y que hicieron al pollo en cuestión precipitarse de tan espantosa manera. Absolutamente devastada por la suposición del caballero, Marina acertó a mascullar con un hilo de voz: “No es mi hija, es una amiga”.
Yo creí morir. Ella creyó morir. El amigo quiso morir.
Hasta aquí la principal anécdota del caso. Un par de semanas más tarde, seguramente después de meditar sobre el luctuoso acontecimiento, me llamó para pedirme que revisara su armario...

27 de agosto de 2011

MATAR A LA MARUJA

Es más que probable que dentro de tí se encuentre una Maruja escondida. En realidad casi todas las mujeres de nuestra generación, cosechas de los 50 y 60, llevamos una dentro. Es natural; es la misma que habitaba en nuestras madres cuando maduraron; y como es recidivante e intemporal, un clásico renovado, es la que llevarán con ellas así pasen 20 años, las jovencitas actuales, que encontrarán tan cool ponerse muchas de las cosas que hoy son tendencia, y que estarán totalmente pasadas de moda. Tienes por delante una importante tarea: Dar con ella, mirarla de frente y a los ojos; aniquilarla, neutralizando el pernicioso efecto que tiene sobre tí. Acaba con tu Maruja Interior sin remordimientos ni pena; su compañía no hará sino estorbarte y dificultarte el delicado proceso de adelgazamiento cronológico en que estás inmersa
Localízala, está ahí agazapada esperando el momento de aconsejarte según su rancio estilo. Aunque estás tan acostumbrada a convivir con ella que casi ni la distingues, si la buscas con empeño y algo de ayuda la encontrarás.


LISA KUDROW PERDIÓ LA BATALLA
... AUNQUE NUNCA ES TARDE PARA RECTIFICAR

Y, en este caso, la intérprete de Friends nos lo pone fácil. Aunque con empeño todo es posible, aquí lo complicado es empeorar su aspecto: Esa cara de mala leche (no me extraña), esas greñas, y... Oh Dios, esa papada. 


Desengáñate. Los hombres, en general, se sienten atraídos por mujeres jóvenes. Las maduras, o nos esforzamos a lo bestia (a veces ni así), o cero oportunidades. Tanto si tienes pareja como si está  en búsqueda y captura aún sin saberlo, Maruja es tu peor enemiga, hay que exterminarla como sea.


Hay varias cosas que pueden, para empezar, facilitarte la tarea. Por ejemplo, si tienes hijas de entre 25 y treinta y tantos, aunque a veces te sobrecritican, ellas serán tus mejores rastreadoras. Pídeles ayuda, si se lo enfocas bien, quizá te sorprendas de lo colaboradoras que pueden llegar a ser. Dales pistas y te ayudarán a descubrirla. Ellas están siempre a la moda. Leen revistas, bucean en los blogs de moda de Internet, se saben lo último en tendencias. Fíjate en cómo se visten y utiliza lo que te sirva y pueda adaptarse a tu edad. Hay muchas cosas que puedes copiarles aunque necesitarás todo tu buen criterio para no pasarte de vueltas y disfrazarte; recuerda desechar lo que, según tu personalidad y tu figura quedaría totalmente impropio. Pídeles consejo, ve de compras con ellas. Cópiales esos foulards, y cómo se los ponen, con tanta gracia. Mírate su armario: Qué tipo de calzado usan, los colores, un vestido con una manga original, sus bolsos, sus collares, cinturones… Utiliza tu autocrítica, analiza con esa cabecita bien fría, y ahí encontrarás muchas ideas para renovarte.

De la Teoría a la Práctica:
Ahora os pongo unos ejemplos de prendas que podríamos encontrar en el armario de nuestras hijas, con algún consejo sobre ellas. Son modelos de la nueva colección de ZARA:

Un básico que puedes usar tranquilamente con unos buenos taconazos. Como el pantalón es muy ancho, únicamente lo desaconsejaría si no eres alta o si tienes algunos kilillos de más..


Un estilo totalmente distinto. Puedes llevarlo, pero si tu hija lo lleva así, tú debes adaptarlo a tu edad: Ponte unas medias negras bien tupidas y cambia los botines por unas bailarinas. Te quedará genial.


Pero NO TODO VALE: por último un ejemplo de lo que podrías encontrar y NO debes ponerte:


¿Os parece que está bastante claro?....


... CONTINUARÁ.